martes, 5 de diciembre de 2006

Querido Don Dinero:

Hace tiempo quería escribirle, pero mis días de trabajos mal pagados y búsquedas de futuros más solventes han postergado esta ansiada carta.
El propósito de esta comunicación, me dicen sin precedentes, es saber más sobre su esencia…

¿es usted humano o sólo inmaterial? ¿de qué se alimenta? ¿Son los yogures griegos de Danone como para mi, sus favoritos a la mañana?...¿y su durabilidad? ¿cada cuánto se muere o multiplica?
Me aconsejaron una vez que abriese una Cuenta Vivienda y yo pensé que era ponerle a Usted al cuidado de un ladrillo. Yo no se sus preferencias ni como hay que tratarlo a Usted para verlo satisfecho, si es en la comodidad de una Caja o le hace más feliz el estado de Hipoteca, si no es más divertido y variable la fluctuación de estar en una Bolsa…¿le gusta a Usted viajar en Bolsa? ¿le indispone?
Su riqueza de formas me fascina. No hace mucho tiempo al otro lado del mundo, donde esta Usted en otra forma, me explicaron que su estado más satisfactorio es el de Crédito. Esto es que, adquiriendo cosas sin la presencia de Usted pero contando con que se presente en algún momento, su ausencia crece y su presencia también después. Así el Crédito es allí como la antesala de Usted, una forma de presentarse multiplicado...

(...)